Trampas de nuestra mente: Razonamiento emocional

Razonamiento emocional

Es sábado por la tarde, decides ir al dine y se te ocurre ver una película de terror. Cuando sales del cine ya es de noche. Volviendo a casa, pasas andando por un callejón oscuro y solitario. Escuchas un pequeño ruido al fondo y tu mente decide recordarte el fantamsa/monstruo de la película que acabas de ver. Tu mente te dice algo parecido a “por esta esquina aparecerá el monstruo de la película” y, de repente, sientes miedo. ¿Qué haces?

 

Aunque algunas veces nos planteemos dar media vuelta o echar a correr, lo más probable es que nos digamos algo parecido a lo siguiente: “no aparecerá nada, lo pienso porque he visto la película hace nada. Aunque siento miedo sé que lo que me dice mi mente no es verdad”. 

 

¿Cómo podemos hacer esto? Porque sabemos que, aunque sintamos miedo y la mente nos diga que es cierto, en realidad no lo es. Es curioso porque el hecho de decirnos esto NO nos quita el miedo, pero sí que nos permite no hacerle tanto caso, y esto nos ayuda a seguir haciendo lo que queríamos hacer antes de que el miedo llegase para incomodarnos.

 

Por tanto, este modo de reaccionar ante el miedo parece algo simple, útil y coherente, ¿cierto?

 

Entonces, ¿por qué no lo hacemos con nuestros miedos del día a día?

El razonamiento emocional

Seguramente, la respuesta más simple a la pregunta anterior sería decir: “porque no nos damos cuenta”. Veamos algunos ejemplos de miedos que pueden aparecernos en nuestro día a día:

 

“Seguro que estoy haciendo el ridículo”

“No voy a conseguir hacer bien este trabajo”

No voy a gustarle, yo no gusto”

 

Nuestra mente suele bombardearnos con pensamientos desagradables y tenemos la mala costumbre de darlos por ciertos o válidos sin tan sólo reparar en ellos. ¿Por qué? Por la emoción que los acompaña: cuando estos pensamientos se acompañan de una emoción intensa, tendemos a creer que son ciertos. El razonamiento que hacemos sería algo parecido a lo siguiente: 

 

  • “Soy un/a inútil”
  • “¿Por qué lo dices?”
  • “Porque lo siento así”

 

Concluir que algo que pensamos es cierto por el hecho de estar sintiéndolo así, sin tener en cuenta las pruebas a favor o en contra. A esto lo llamamos razonamiento emocional y, aunque es un acto que hacemos todos los humanos de modo automático, sigue siendo uno de los causantes principales de nuestro malestar y baja autoestima. 

Combatir el razonamiento emocional

El primer paso (y, a la vez, el más importante) es darnos cuenta de ello: se trata de ser capaces de identificar los diferentes razonamientos emocionales que hacemos a lo largo del día. Te animo a que lo pruebes, aunque sea solamente hoy: fíjate, a lo largo del día, en cómo te vas sintiendo. Y piensa entonces si quizás estás concluyendo cosas que pasarán o cómo eres en función de estas mismas emociones. 

El segundo paso se basa en buscar la evidencia de lo que me digo: se trata de buscar pruebas, tanto a favor como en contra, de lo que me estoy diciendo. Estas pruebas deben ser contrastables, es decir, cosas que podamos comprobar realmente, y no intuiciones o ideas generales.

El proceso de modificación de los razonamientos emocionales suele formar parte de muchos procesos terapéuticos y se trabaja con calma y con ejemplos de tu día a día. 

Si tienes alguna duda, puedes escribirme a info@aleixcomas.com

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